Uber Bullying

En estos días hemos visto en vivo y a todo color la estrategia que persigue Uber para entrar a un mercado.  Primero, busca con tiempo alianzas con medios y personas influyentes que han utilizado el servicio en otras ciudades para crear el ambiente propicio para su lanzamiento, segundo intenta a la brava operar sin ninguna o poca reglamentación y finalmente obvia el proceso formal de cambio de leyes y reglamentos porque no confía que los políticos hagan los cambios en normativas necesarios para su operación legítima.  En otras palabras quiere entrar a la cañona.  Es curioso ver a medios, organizaciones y hasta funcionarios del gobierno sucumbir a la presión de la opinión pública, muchas veces dirigida, y favorecer que se viole la ley con tal de darnos el guille de que tenemos a Uber en Puerto Rico.

Por la naturaleza de su negocio, Uber no puede ser regulado como si fuese un taxi común y corriente.  Primero, no pueden someterse a tarifas fijas, ya que depende de la oferta y demanda para establecer sus precios.  Segundo, los proveedores son contratistas independientes que no pasan por ningún proceso reglamentado para determinar su condición física y emocional para proveer servicios a terceros.

Personalmente, no estoy en contra de la modernización y evolución de nuestros sistemas de transportación. Estoy en contra de la hipocresía de promover el incumplimiento de leyes y reglamentos de una forma selectiva motivada por intereses económicos o personales.

A todo esto, los taxistas no tienen muchos defensores en Puerto Rico por la percepción generalizada que cobran más de lo debido, que se reúsan a poner los metros, que solo les interesan los viajes turísticos y que no están accesible al público general. Esto es cierto, pero el problema no se resuelve violando selectivamente leyes y reglamentos.

Hay una forma bien sencilla de establecer a Uber en Puerto Rico, legislar para desregular la transportación de pasajeros.  Esto conlleva que el gobernador y los legisladores asuman una postura sobre el tema, lo que quieren evitar a todo costo.  ¿Se han dado cuenta que algunos medios no le han pedido la opinión de los legisladores sobre el tema, cuándo son los llamados a resolver la controversia?

Hay una estrategia concertada de traernos a Uber por la cocina.  Se parece mucho a la que se utilizó para traernos el Cannabis «medicinal» a Puerto Rico.  Con toda probabilidad, conociendo los poderes que son, a Uber le va a ir como a Cannabis. Si aparecieran en una papeleta en la próximas elecciones con toda la publicidad gratuita que han recibido, saldrían electos.